El año pasado, aprovechando la cercanía con Buenos Aires, unos amigos y yo decidimos ir a esa ciudad en un fin de semana. Faltamos a clase el viernes y nos fuimos temprano. Lo maravilloso es que de Montevideo a Buenos Aires sólo hay un poco más de tres horas, así que, aunque fueron pocos días, pudimos aprovecharlos casi completos.
Ya en este blog había puesto unas fotos de ese viaje, pero hoy, para seguir con el tema de la
Música, quiero hablar de un grupo de música con el que nos topamos por casualidad.
La noche del día que llegamos, estaba bastante lluviosa, pero como estábamos en país y ciudad nuevos, no queríamos quedarnos en el hostal.
Decidimos entonces caminar por la zona para ver si encontrábamos algún lugar para comer y tomar algo, y cuando estábamos a punto de devolvernos porque ya habíamos caminado mucho, llegamos a una plaza en donde había al menos 10 restaurantes y bares. Como buenos turistas nos dejamos arrastrar al más caro, y después de ver la carta, y el músico que había, decidimos que era mejor buscar otro lugar.
Salimos otra vez, y casi al final de la plaza empezamos a escuchar música que salía de un lugar chiquito y feo, pero lo que se oía era excelente.
Casi que por descarte, y porque estaba empezando a llover, entramos a ese lugar. Creo que se llamaba Nefertiti.
Lo que nos encontramos adentro sí que fue una gran sorpresa. El grupo que estaba tocando era excelente, sobre todo el guitarrista y el bajista, qué hombres para tocar! Y lo mejor fue, que a la
Mitad del concierto se para una mujer estadounidense, y se pone a cantar, de la nada, con una voz llena de soul, de jazz, de gospel.
Lástima que de ese día no tengo videos, porque definitivamente vale la pena volver a verlos. Nosotros disfrutamos el toque, comimos pizza, tomamos cocteles y empezamos el paseo como nos lo merecíamos.
martes, 18 de septiembre de 2012
domingo, 16 de septiembre de 2012
"La última curda"
Ayer estuve hablando del Jay Pritzker Pavillion y me acordé que nunca hablé de la música que estuvo presente el año pasado en mi vida, cuando estuve de intercambio en Montevideo.
Me puse a pensar bastante al respecto, y concluí que una de las mayores ganancias de ese viaje fue la música. Traje un montón de artistas uruguayos, algunos que conocía, algunos que no; algunos que me encantaron, y claro está, algunos que no.
Recuerdo claramente, un día que fui a un bar con una amiga (Bar El Tartamudo) a ver un concierto de tango en vivo, y me encontré con una experiencia simplemente increíble. La cantante de esa noche: Valentina García Estol. El género: tango. El plus: TODOS (menos mi mesa) bailaron tango, pero tango del de verdad, del de la calle, del sensual, del que no está lleno de movimientos, sino de sentimiento.
No sé que tienen las uruguayas, pero esta mujer, y otras dos que se subieron a cantar como artistas invitadas, cantaban tango como diosas. Como si hubieran nacido única y exclusivamente para cantar. Seguramente estoy exagerando, pero a mi la música me mueve mucho, y no puedo ser objetiva al recordar una noche tan emocionante. Es más, luego hablando con mi amiga, me dijo que no le había impactado tanto, pero esta es una cuestión muy personal, y a mi me marcó.
Pero justamente porque la apreciación es tan subjetiva, aquí dejo un video de ella cantando una canción que se llama "La última curda". No fue mi favorita, pero fue la única que grabé (aunque no está completa), y de todas maneras, me parece que esta mujer emana tango por sus poros, y que aquí también se le nota.
Me puse a pensar bastante al respecto, y concluí que una de las mayores ganancias de ese viaje fue la música. Traje un montón de artistas uruguayos, algunos que conocía, algunos que no; algunos que me encantaron, y claro está, algunos que no.
Recuerdo claramente, un día que fui a un bar con una amiga (Bar El Tartamudo) a ver un concierto de tango en vivo, y me encontré con una experiencia simplemente increíble. La cantante de esa noche: Valentina García Estol. El género: tango. El plus: TODOS (menos mi mesa) bailaron tango, pero tango del de verdad, del de la calle, del sensual, del que no está lleno de movimientos, sino de sentimiento.
No sé que tienen las uruguayas, pero esta mujer, y otras dos que se subieron a cantar como artistas invitadas, cantaban tango como diosas. Como si hubieran nacido única y exclusivamente para cantar. Seguramente estoy exagerando, pero a mi la música me mueve mucho, y no puedo ser objetiva al recordar una noche tan emocionante. Es más, luego hablando con mi amiga, me dijo que no le había impactado tanto, pero esta es una cuestión muy personal, y a mi me marcó.
Pero justamente porque la apreciación es tan subjetiva, aquí dejo un video de ella cantando una canción que se llama "La última curda". No fue mi favorita, pero fue la única que grabé (aunque no está completa), y de todas maneras, me parece que esta mujer emana tango por sus poros, y que aquí también se le nota.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Chicago
En Julio del presente año estuve en Chicago con mi mamá. No había pensado en poner nada en el blog al respecto, pero estuve viendo unas fotos que tomamos durante el viaje, y recordé que sí había una cosa en particular de la que quería hablar.
Empiezo diciendo que Chicago es una ciudad hermosa, y si bien hace mucho calor en verano, tiene tantas actividades, tantas cosas para hacer y visitar, y tanta energía, que después de un par de días, haces caso omiso al calor, para intentar no perderte nada.
De las cosas que conocimos, definitivamente hubo una que nos llamó mucho la atención a las dos, y puedo decir sin temor a equivocarme, que es mi sitio favorito en esa ciudad (por lo menos de los que conocí), y que si algún día tengo la fortuna de volver, intentaré pasar la mayor cantidad de tiempo en ese lugar. Sobre todo si regreso en verano, la época del año en la que más se utiliza este lugar.
El Jay Pritzker Pavillion es un escenario para conciertos, al aire libre, en la mitad del parque. Pero no es cualquier escenario, sino uno de última tecnología, con espacio suficiente para albergar una orquesta entera, o una ópera. Además del escenario como tal, y de las sillas que tiene para quienes prefieren ver los espectáculos de cerca, el Jay Pritzker Pavillion tiene una manga enorme detrás de las sillas, que se usa para que la gente vaya a hacer picnics (y se llena TODOS los días) mientras escucha a quien se esté presentando ese día (y sí que lo escuchan, pues hay todo un sistema de sonido que cubre la totalidad de la manga).
Además de contar con el espacio, la ciudad de Chicago organiza en verano, eventos gratuitos para la comunidad, pero no únicamente con artistas locales, sino con artistas de renombre mundial. Y la gente asiste masivamente, muchas veces sin saber quién se presenta, y más por disfrutar de lo que queda del día cuando salen de trabajar.
Mi mamá y yo asistimos como a cuatro conciertos, lo que me parece bastante pues en sólo 20 días uno tiende a no repetir lugares, pero no podíamos evitar terminar nuestras tardes ahí, viendo a la gente aprovechar el verano, aprovechar a sus amigos y familiares, a sus hijos, y al sol, que por lo que me han dicho, tiende a ser bastante escaso el resto del año.
Para terminar, aquí les dejo un par de fotos del lugar, porque desafortunadamente videos no tengo, siempre estabamos ocupadas en otra cosa (en la música o en la gente) y no se nos ocurría sacarlos.
Empiezo diciendo que Chicago es una ciudad hermosa, y si bien hace mucho calor en verano, tiene tantas actividades, tantas cosas para hacer y visitar, y tanta energía, que después de un par de días, haces caso omiso al calor, para intentar no perderte nada.
De las cosas que conocimos, definitivamente hubo una que nos llamó mucho la atención a las dos, y puedo decir sin temor a equivocarme, que es mi sitio favorito en esa ciudad (por lo menos de los que conocí), y que si algún día tengo la fortuna de volver, intentaré pasar la mayor cantidad de tiempo en ese lugar. Sobre todo si regreso en verano, la época del año en la que más se utiliza este lugar.
El Jay Pritzker Pavillion es un escenario para conciertos, al aire libre, en la mitad del parque. Pero no es cualquier escenario, sino uno de última tecnología, con espacio suficiente para albergar una orquesta entera, o una ópera. Además del escenario como tal, y de las sillas que tiene para quienes prefieren ver los espectáculos de cerca, el Jay Pritzker Pavillion tiene una manga enorme detrás de las sillas, que se usa para que la gente vaya a hacer picnics (y se llena TODOS los días) mientras escucha a quien se esté presentando ese día (y sí que lo escuchan, pues hay todo un sistema de sonido que cubre la totalidad de la manga).
Además de contar con el espacio, la ciudad de Chicago organiza en verano, eventos gratuitos para la comunidad, pero no únicamente con artistas locales, sino con artistas de renombre mundial. Y la gente asiste masivamente, muchas veces sin saber quién se presenta, y más por disfrutar de lo que queda del día cuando salen de trabajar.
Mi mamá y yo asistimos como a cuatro conciertos, lo que me parece bastante pues en sólo 20 días uno tiende a no repetir lugares, pero no podíamos evitar terminar nuestras tardes ahí, viendo a la gente aprovechar el verano, aprovechar a sus amigos y familiares, a sus hijos, y al sol, que por lo que me han dicho, tiende a ser bastante escaso el resto del año.
Para terminar, aquí les dejo un par de fotos del lugar, porque desafortunadamente videos no tengo, siempre estabamos ocupadas en otra cosa (en la música o en la gente) y no se nos ocurría sacarlos.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Hace casi un año
Hace casi un año que no escribo en el blog. Poco a poco se fue transformando en un diario de viaje, y aunque después de Uruguay volví a viajar, no se me ocurrió poner aquí nada de lo que hice este año.
Creo que me gustaba más cuando era un blog decuentos, de historias, de ideas; pero me pareció la manera más fácil de mantenerme en contacto con la gente cuando estaba lejos.
Supongo que ahora que estoy de regreso podría combinarlo, usarlo para escribir ficción, pero también para cosas de viajes. Creo que tengo un par de fotos de Chicago que me gustaría compartir.
Nota: Los cambios de letra y colores son un requerimiento de una clase, no es mi intensión resaltar nada en particular.
Creo que me gustaba más cuando era un blog decuentos, de historias, de ideas; pero me pareció la manera más fácil de mantenerme en contacto con la gente cuando estaba lejos.
Supongo que ahora que estoy de regreso podría combinarlo, usarlo para escribir ficción, pero también para cosas de viajes. Creo que tengo un par de fotos de Chicago que me gustaría compartir.
Nota: Los cambios de letra y colores son un requerimiento de una clase, no es mi intensión resaltar nada en particular.
lunes, 31 de octubre de 2011
El Centro
Hace un poco más de una semana me mudé al centro de
Montevideo. Antes vivía entre Pocitos y Punta Carretas, una zona muy tranquila,
completamente residencial. Allá, el ruido es algo muy extraño y realmente lo
único que puede perturbar la paz del lugar es el popó de perro que hay por
todas partes.
Ahora vivo en el centro. Siempre he querido vivir en el
centro de una ciudad, cualquier ciudad, y aproveché que la oportunidad se
presentó para vivir en el centro de esta ciudad. Lo primero que tengo que decir
es que esta experiencia no es para todo el mundo. Incluso cuando lo estaba
considerando muchas personas me dijeron que estaba loca, que cómo se me ocurría
y la verdad es que entiendo por qué podrían pensar así. El centro es caótico,
hay mucho ruido, mucha gente, muchos carros, muchos vendedores, muchas tiendas,
mucho de todo. Y eso es justo lo que me gusta del centro.
No sé si sería capaz de vivir muchos años en un lugar así (o
tal vez sí, sólo hay una manera de saberlo), pero para los dos meses que me
quedan en Montevideo, la experiencia me parece formidable. Me encanta cuando
las cosas se salen un poquito de control, cuando no sabemos exactamente qué va
a pasar, cuando lo inesperado es lo normal, y todo eso me lo ofrece el centro.
Hace unos días, cuando ya nos habíamos ido a dormir, una
pareja en la calle nos brindó una serenata de borrachos maravillosa. Uno
cantaba, el otro le respondía y luego cantaban a dúo. No lo hacían bien, pero
los dos se escuchaban felices de lo que estaban haciendo, y eso era lo más
importante. Tenía que madrugar al otro día, pero los escuché un poco y luego me
dormí. El ruido nunca ha sido un impedimento para eso.
Otra cosa que me gusta de vivir en el centro es ver las
pintas de la gente, la manera en que se visten. Lo bueno no es encontrar un
estilo en particular, sino todo el abanico de posibilidades. En el centro
siempre se ve de todo, y este centro no es la excepción.
Por último, y aunque suene raro porque a mí no me gusta
mucho ir de compras, me encanta la cantidad de tiendas que hay. De la
universidad a la casa camino por la avenida 18 de Julio, la avenida principal
del centro. Me gusta mucho, porque por un lado está llena de tiendas, negocios
y vendedores ambulantes y por el otro, la arquitectura, tanto de los edificios
importantes para la ciudad como La Intendencia (como la alcaldía) y la
Biblioteca Nacional, como los edificios normales tienen una arquitectura muy
particular, muy interesante, muy única, y me alegro de estar viviéndola todos
los días.
En fin, son un montón de cosas, como dije antes, un caos, pero estoy muy contenta disfrutando de ese caos. Ya les iré contando si dentro de dos meses me sigue gustando o ya me cansé y quiero irme lo más lejos posible. Nunca se sabe, pero sólo tener la oportunidad de vivir la experiencia ya me encanta.
En fin, son un montón de cosas, como dije antes, un caos, pero estoy muy contenta disfrutando de ese caos. Ya les iré contando si dentro de dos meses me sigue gustando o ya me cansé y quiero irme lo más lejos posible. Nunca se sabe, pero sólo tener la oportunidad de vivir la experiencia ya me encanta.
lunes, 24 de octubre de 2011
El momento perfecto
No me considero fotógrafa. Es más, no paso ni un cuarto del
tiempo necesario con la cámara en la mano para por lo menos pensar en llegar
algún día a ser fotógrafa. Sin embargo, disfruto tomando fotografías, y cuando
tengo tiempo, o las condiciones están dadas para ver algo especial, pues
aprovecho y tomo fotografías.
Hace un par de semanas estuve en Buenos Aires. Traté y en
general trato de no tomar muchas fotos turísticas porque bueno, ya millones de
personas las tomaron antes que yo. Prefiero siempre que sea posible, tomarle
fotos a algo que a mí me parezca particular, que me llame la atención, que me
haga parar e interrumpir lo que estaba haciendo. Bueno, pues en uno de esos días en Buenos Aires,
un momento cualquiera en una calle cualquiera, se juntaron una serie de
elementos de una forma que normalmente no se juntan, o no para el ojo
desprevenido.
Estábamos en un festival armenio, había mucha gente, puestos
de comida, un concierto, etc. La calle, como muchas de las calles de Buenos
Aires, era muy amplia y llena de árboles a lado y lado. El sol ya no estaba en
la posición del medio día, sino que se acercaba su hora de esconderse, así que
la luz nos llegaba de una forma más horizontal que vertical. Y yo, estaba
parada de frente al sol, con un montón de gente entre él y yo, y toda una gama
de sombras y contraluces formándose ante mis ojos. No voy a decir que nunca
había visto esto, pero definitivamente nunca lo había visto formarse tan
perfectamente, los rayos del sol iluminando el contorno de las personas,
colándose por entre el humo de los puestos de comida, creando sombras muy
fuertes en el suelo.
Fue tan bonito que nos quedamos ahí varios minutos, parados
en la mitad de la calle, simplemente mirando y tomando fotos.
Incluso un señor se me acercó y me dijo: “No te va a salir
nada en las fotos, estás de frente al sol”. Y yo le dije: “Si supiera todo lo
que se ve. Esa es justo la idea”.
Aquí les dejo algunas de las fotos que tomé. Mi intención no es que sean megafotografías, pero para que vean un poquito de lo que yo vi.
jueves, 6 de octubre de 2011
Bicentenario en Montevideo
El 10 de Octubre del 2011, en el centro de Montevideo, se realizarán una serie de conciertos como parte de la celebración del Bicentenario de la Independencia de Uruguay, celebrado a lo largo del año.
Para tener más información sobre los conciertos, aquí está el sitio web del evento.
Con ayuda de ese sitio y Google Maps, hice una ayuda visual para saber un poco más de los grupos, los horarios de los conciertos y la ubicación. Ese día regreso de Buenos Aires, pero espero que a alguien le sirva.
Ver Conciertos Bicentenario en un mapa más grande
Para tener más información sobre los conciertos, aquí está el sitio web del evento.
Con ayuda de ese sitio y Google Maps, hice una ayuda visual para saber un poco más de los grupos, los horarios de los conciertos y la ubicación. Ese día regreso de Buenos Aires, pero espero que a alguien le sirva.
Ver Conciertos Bicentenario en un mapa más grande
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