Sin importar si me muevo mucho o poco, si tuve largas horas de sueño o unos cuantos minutos, las cobijas nunca permanecen sobre mi cama. No sé qué pasa, pero tengo la habilidad de botarlas al suelo en cuanto caigo inconsciente. Esto no sería tan grave de no ser porque no soy capaz de dormirme sin algo encima y en donde vivo hace un frío imposible.
Lo primero que se me ocurrió intentar fue hacer tres horas de ejercicio antes de irme a dormir para que los músculos estuvieran tan cansados que no fueran capaces de tumbar la cobija por más que lo intentaran. Por varias semanas hice spinning, yoga, karate, rumba, levantamiento de pesas y me volví una experta en la elíptica; pero cada mañana, sin tregua, me levantaba adolorida a más no poder y sin la cobija. Al menos de ese experimento me quedó un cuerpo mucho más saludable.
Alguien me dijo una vez que debería intentar meter las puntas debajo del colchón, para que por más fuerza que tuviera, no pudiera botarlas. Así lo hice, y recuerdo que a las 2 de la mañana me desperté, muerta del frío, sin cobija y durmiendo en el suelo. Resultó siendo peor el remedio que la enfermedad.
Otra persona, me dijo que yo botaba las cobijas porque me parecían muy pesadas, que intentara dormir con sobre-sábanas. ¡Grave error! Haciendo ese experimento rompí el juego de cama que mi mamá más apreciaba. ¡Casi me mata!
El último consejo que escuché, intentando encontrar la solución a mi problema, fue el de una amiga de mi tía, de esas que no te conoce pero te trata como si fueras la mejor amiga de su hija; me recomendó instalar aire acondicionado en mi habitación, o en su defecto poner un ventilador, pues según ella, el frío haría que yo durmiera aferrada a las cobijas toda la noche. Gracias a la experiencia que estaba adquiriendo con esos consejos, decidí optar por el ventilador, una opción mucho más económica y rápida, pues no tenía que esperar a que alguien fuera a mi casa a instalar el bendito aparato. Esa noche puse el ventilador al máximo, cerré las ventanas y la puerta para condensar el frío, me puse la cobija más pesada que tenía, que usualmente me costaba más tirar al suelo, y me puse un pijama muy ligero para evitar que me diera calor. ¿Resultado del experimento? Una bronquitis que me tuvo hospitalizada 15 días.
Desesperada, una vez fui a consultar a un psicólogo, para ver si a él se le ocurría algo. Analizó mi comportamiento por meses, me puso a dibujar los miembros de mi familia en una hoja, me puso a ver ciertas películas y a leer ciertos libros, me sacó más de un millón de pesos en consultas, y al final, me despachó diciéndome que yo lo que tenía era una aversión por la supuesta sobreprotección de mis padres y que la canalizaba liberándome de las cobijas cada noche. ¡Vaya payaso! También hubiera podido decirme que era un problema cósmico y que era la luna la que influía en mí para que durmiera sin cobijas.
Una vez, decidí grabarme mientras dormía, para ver si, por lo menos así, algo lograba descubrir. ¡Qué belleza! Alcancé a ver que le di una patada a la cobija, pero hasta ahí llegué yo en el video, porque la cobija golpeó el trípode de la cámara, y las siguientes 7 horas de video muestran una pared blanca.
Hoy, voy a ensayar una nueva técnica que me aconsejaron. Juro que ésta es la última vez que le creo a alguien. Si esto no funciona, tal vez deje de dormir. Al menos despierta puedo ponerme la cobija y no pasar frío. O tal vez cuando esté tan exhausta, cuando lleve varios días sin dormir, cuando ya a mi cuerpo no le quede una pizca de energía con que patear nada, tal vez ahí, caiga rendida en la cama y sin darme cuenta pase la noche entera con la cobija puesta.
domingo, 2 de enero de 2011
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Rimas para el niño que llevamos dentro
TÍN EL ARLEQUÍN
Ni abogado, ni actor, ni bailarín,
lo que Tín quería era ser arlequín.
Así en cumpleaños, Navidad y Halloween,
Tín pintaba su cara de blanco y carmín.
Rombos y cuadrados, telas coloridas,
dos zapatos grandes y medias raídas,
un sombrero alto, unos guantes blancos,
el ajuar completo de este saltimbanco.
Salía a la calle a distraer señoras,
a asombrar niños, a pasar las horas.
Trucos, malabares, risas y alegrías
para Tín eran los mejores días.
Y aunque en su casa nadie creía
que pudiera hacer de ese oficio su vida,
Tín sin parar de arlequín se vestía,
y sólo así feliz se veía.
EN VERANO
Como cada día a las ocho y media,
mamá tocó y luego abrió la puerta,
-Levántate, es hora, el día comienza-
dijo suavemente y tomó mis medias.
-Mira que día el que hace allá afuera,
es hora que salgas y juegues con Eva.
Llegó hace un rato y ya comió galletas,
así que arriba sin hacer más fuerza. -
- No dejes a Eva esperando abajo,
lávate los dientes y come un bocado.
Ponte tus zapatos y péinate un poco
y antes de salir límpiate los ojos.
Mamá me despierta siempre muy temprano,
porque sabe que a mí me gusta el verano,
salir a acampar, a montar bicicleta
a subirme a un árbol, a elevar cometa.
Y aunque es cierto, me gusta dormir,
no hay porque discutir,
pues una vez afuera con mi amiga Eva
me divierto más que si aun durmiera.
Así que a diario bajo sin problemas,
me tomo el remedio y saludo a Eva,
un beso a mamá, abrazo a la abuela,
balón, bicicleta, cauchera y afuera.
Ni abogado, ni actor, ni bailarín,
lo que Tín quería era ser arlequín.
Así en cumpleaños, Navidad y Halloween,
Tín pintaba su cara de blanco y carmín.
Rombos y cuadrados, telas coloridas,
dos zapatos grandes y medias raídas,
un sombrero alto, unos guantes blancos,
el ajuar completo de este saltimbanco.
Salía a la calle a distraer señoras,
a asombrar niños, a pasar las horas.
Trucos, malabares, risas y alegrías
para Tín eran los mejores días.
Y aunque en su casa nadie creía
que pudiera hacer de ese oficio su vida,
Tín sin parar de arlequín se vestía,
y sólo así feliz se veía.
EN VERANO
Como cada día a las ocho y media,
mamá tocó y luego abrió la puerta,
-Levántate, es hora, el día comienza-
dijo suavemente y tomó mis medias.
-Mira que día el que hace allá afuera,
es hora que salgas y juegues con Eva.
Llegó hace un rato y ya comió galletas,
así que arriba sin hacer más fuerza. -
- No dejes a Eva esperando abajo,
lávate los dientes y come un bocado.
Ponte tus zapatos y péinate un poco
y antes de salir límpiate los ojos.
Mamá me despierta siempre muy temprano,
porque sabe que a mí me gusta el verano,
salir a acampar, a montar bicicleta
a subirme a un árbol, a elevar cometa.
Y aunque es cierto, me gusta dormir,
no hay porque discutir,
pues una vez afuera con mi amiga Eva
me divierto más que si aun durmiera.
Así que a diario bajo sin problemas,
me tomo el remedio y saludo a Eva,
un beso a mamá, abrazo a la abuela,
balón, bicicleta, cauchera y afuera.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Detalles
1. "Sin ánimos de ofender, eres el ser más despreciable que conozco" – le dije la
tercera vez que lo vi. "Gracias" – me respondió – "es lo más dulce que me han dicho
nunca".
2. Hasta que perdió su última pestaña no se dio cuenta que se había quedado calvo y
sin deseos.
tercera vez que lo vi. "Gracias" – me respondió – "es lo más dulce que me han dicho
nunca".
2. Hasta que perdió su última pestaña no se dio cuenta que se había quedado calvo y
sin deseos.
miércoles, 25 de agosto de 2010
Se me salió de las manos
Ella regresó. Estuvo vagando por entre cuadernos viejos, hojas gastadas, bolígrafos sin tinta y lápices de mina quebrada. Se detuvo ante cientos de personajes que la entretuvieron. Navegó por mares de dudas y recorrió desiertos vacíos en los que no existían oasis de inspiración. Creyó morir, y por aquí también la creyeron muerta. Pero regresó. Y ya no le interesa ser real. Al menos no como le interesaba antes. Entendió que no hay nada de maravilloso en la realidad y que ese espacio que luchó por ganarse en el mundo de los vivos ya no la seduce más. Al regresar, trajo con ella motivaciones nuevas. Una fuerza increíble. La capacidad de volar. Y quién sabe qué vio en su viaje, pero ahora nisiquiera quiere escribir, ni escuchar música. La pizza le da asco y dormir hasta el otro día se le hace insoportable. La pregunta es, ¿seguirá siendo ella?
martes, 20 de julio de 2010
Producción
Estamos (estoy) en proceso de producción de nuevas cositas. Cuando tenga algo nuevo, por aqui estará.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Olores
Ejercicio de escritura, todo gira entorno a un tema: Los olores.
Olía a fresas con crema, naranja y miel. Era realmente un olor empalagoso, poco agradable, aunque a nadie se le habría ocurrido decir que no olía bien; al fin y al cabo, era el olor de moda, el que vendían por 700 dólares en una botellita minúscula que alcanzaba si mucho para tres fiestas.
Era posible además distinguir un cierto olor a cuero nuevo que venía de su chaqueta negra y de sus tacones rojos, y el inconfundible aroma del agua oxigenada que había usado unas horas antes para ser tan mona como la situación lo exigía. Y es que no todos los días la invitaban a una entrega de premios, y menos como nominada a uno de los premios. Sabía que iba a estar rodeada por músicos, productores, actores, directores y personalidades de la farándula de todo tipo, y se había preparado para la ocasión tan bien como el tiempo se lo había permitido.
Pasó por la alfombra roja sin sentir el olor a quemado de los flashes funcionando sin descanso y la recibió en el salón de entrada del teatro, una bocanada de humo de habanos finos que se mezcló con su perfume añadiéndole un toque ahumado.
Logró llegar hasta el baño, en donde se lavó las manos con jabón de menta, hierbabuena y ajonjolí, se retocó su maquillaje, gastó un poco más de su perfume caro y se miró al espejo para garantizar que seguía estando tan perfecta como cuando había salido de su apartamento.
Como era costumbre, el corredor que separaba la sala principal del salón en donde se hacían las entregas de premios, se convertía en poco menos que un mercado de pulgas estilo Quinta Avenida, en el que todos se dedicaban a vender la marca que representaban: a ellos mismos. Tal vez no se percibía ningún olor a fritos o a basura, pero las mil mujeres que usaban Chanel Nº 5, los mil hombres que se inclinaban por Hugo Boss, y las y los más exclusivos que buscando diferenciarse terminaban todos por usar la fragancia unisexo de LaCoste, compuesta principalmente por aromas cítricos, un poco de jazmín y brisa veraniega, hacían que el ambiente fuera más pesado que lo humanamente soportable, como si en esa zona no existiera el aire fresco. Obvio, si te acercabas a alguien en especial, olía exquisitamente; pero en conjunto, la mezcla era como un florero con agua ya vieja, en el que se habían guardado durante semanas, flores de todo tipo. Nada agradable.
Con un poco de esfuerzo, pudo pasar por ese corredor y casi corriendo, pero sin perder nunca ese glamour que la tenía que caracterizar en todo momento, buscó su silla y se sentó. Era un excelente lugar, a unas tres filas del escenario, con una pantalla gigante al frente, y al lado de las escaleras para ver pasar a todos los ganadores, o para subir al escenario si corría con la suerte de recibir uno de los galardones.
A su lado se sentó un hombre joven sin traje, sólo una camiseta blanca, unos jeans deshilachados y tenis verdes. Olía bien, a mañana soleada con un toque de noche de fiesta, el aroma perfecto para ese look sexy y desinteresado que llevaba. Se saludaron con un beso en la mejilla y sin empezar a hablar se callaron para escuchar al maestro de ceremonias, actor consentido del momento, que acababa de llegar.
Una hora y veinte minutos después, una pareja de cantantes country presentó la categoría de documental y tras enlistar los nominados, la chica gritó a viva voz, obviando el micrófono que tenía en la mano, - “¡El perfume! En busca de la perfección”-.
Al escenario llegó, dos minutos después, un único aroma compuesto por fresas con crema, naranja, miel, mañana soleada y noche de fiesta. La chica de tacones rojos y el hombre de los tenis verdes, cogidos de la mano, levantaban una estatuilla dorada, que cualquier perro hubiera podido descubrir que no era de oro sino de hierro, agradeciendo a todos por haber votado por su documental y dedicándole ese premio a todos los que, en algún momento de sus vidas, se habían detenido a oler el mundo que los rodeaba.
Olía a fresas con crema, naranja y miel. Era realmente un olor empalagoso, poco agradable, aunque a nadie se le habría ocurrido decir que no olía bien; al fin y al cabo, era el olor de moda, el que vendían por 700 dólares en una botellita minúscula que alcanzaba si mucho para tres fiestas.
Era posible además distinguir un cierto olor a cuero nuevo que venía de su chaqueta negra y de sus tacones rojos, y el inconfundible aroma del agua oxigenada que había usado unas horas antes para ser tan mona como la situación lo exigía. Y es que no todos los días la invitaban a una entrega de premios, y menos como nominada a uno de los premios. Sabía que iba a estar rodeada por músicos, productores, actores, directores y personalidades de la farándula de todo tipo, y se había preparado para la ocasión tan bien como el tiempo se lo había permitido.
Pasó por la alfombra roja sin sentir el olor a quemado de los flashes funcionando sin descanso y la recibió en el salón de entrada del teatro, una bocanada de humo de habanos finos que se mezcló con su perfume añadiéndole un toque ahumado.
Logró llegar hasta el baño, en donde se lavó las manos con jabón de menta, hierbabuena y ajonjolí, se retocó su maquillaje, gastó un poco más de su perfume caro y se miró al espejo para garantizar que seguía estando tan perfecta como cuando había salido de su apartamento.
Como era costumbre, el corredor que separaba la sala principal del salón en donde se hacían las entregas de premios, se convertía en poco menos que un mercado de pulgas estilo Quinta Avenida, en el que todos se dedicaban a vender la marca que representaban: a ellos mismos. Tal vez no se percibía ningún olor a fritos o a basura, pero las mil mujeres que usaban Chanel Nº 5, los mil hombres que se inclinaban por Hugo Boss, y las y los más exclusivos que buscando diferenciarse terminaban todos por usar la fragancia unisexo de LaCoste, compuesta principalmente por aromas cítricos, un poco de jazmín y brisa veraniega, hacían que el ambiente fuera más pesado que lo humanamente soportable, como si en esa zona no existiera el aire fresco. Obvio, si te acercabas a alguien en especial, olía exquisitamente; pero en conjunto, la mezcla era como un florero con agua ya vieja, en el que se habían guardado durante semanas, flores de todo tipo. Nada agradable.
Con un poco de esfuerzo, pudo pasar por ese corredor y casi corriendo, pero sin perder nunca ese glamour que la tenía que caracterizar en todo momento, buscó su silla y se sentó. Era un excelente lugar, a unas tres filas del escenario, con una pantalla gigante al frente, y al lado de las escaleras para ver pasar a todos los ganadores, o para subir al escenario si corría con la suerte de recibir uno de los galardones.
A su lado se sentó un hombre joven sin traje, sólo una camiseta blanca, unos jeans deshilachados y tenis verdes. Olía bien, a mañana soleada con un toque de noche de fiesta, el aroma perfecto para ese look sexy y desinteresado que llevaba. Se saludaron con un beso en la mejilla y sin empezar a hablar se callaron para escuchar al maestro de ceremonias, actor consentido del momento, que acababa de llegar.
Una hora y veinte minutos después, una pareja de cantantes country presentó la categoría de documental y tras enlistar los nominados, la chica gritó a viva voz, obviando el micrófono que tenía en la mano, - “¡El perfume! En busca de la perfección”-.
Al escenario llegó, dos minutos después, un único aroma compuesto por fresas con crema, naranja, miel, mañana soleada y noche de fiesta. La chica de tacones rojos y el hombre de los tenis verdes, cogidos de la mano, levantaban una estatuilla dorada, que cualquier perro hubiera podido descubrir que no era de oro sino de hierro, agradeciendo a todos por haber votado por su documental y dedicándole ese premio a todos los que, en algún momento de sus vidas, se habían detenido a oler el mundo que los rodeaba.
lunes, 15 de marzo de 2010
Storyboard info.
1. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Presentación del escenario. Hay un río, una pequeña cabaña de madera y
mucha vegetación.
2. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Rumplestiltskin (un duende) observa algo desde su escondite detrás de un
árbol.
3. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma picado.
Cámara subjetiva que revela lo que Rumplestiltskin observa. Es una mujer
(Esmeralda) que está lavando ropa a orillas del río.
4. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Esmeralda conversa con su esposo Charlie en el comedor de su casa,
mientras le sirve algo de beber.
5. Plano medio corto. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Charlie se despide de Esmeralda con un beso apasionado antes de irse a
trabajar.
6. Plano detalle. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie, sin zapatos, pasa el río para ir a trabajar.
7. Plano medio corto. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Después de haber recogido madera, Chalrie va caminando por el bosque y algo que ve lo sorprende.
8. Plano detalle. Exterior. Día. Luz artificial. Toma a nivel.
Sobre unos troncos hay joyas finísimas, hilos y monedas de oro.
9. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural y artificial. Toma a nivel.
Charlie suelta la madera que había conseguido para poder ver más de cerca
el oro.
10. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Cámara subjetiva desde el oro, Charlie dirige su mano hacia el tesoro que
acaba de encontrar, pero una mano lo detiene cuando ya está a punto de
obtenerlo.
11. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Rumplestiltskin le propone a Charlie que cambiar el oro y las joyas por su esposa Esmeralda.
12. Plano detalle. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie acepta el trato y lo sella con un apretón de manos.
13. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie le cuenta a su esposa la propuesta de Rumplestiltskin y el plan que tiene para quedarse con el oro, pues están quebrados. Esmeralda se niega a participar.
14. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Charlie arrastra a Esmeralda hasta donde Rumplestiltskin lo espera para hacer el intercambio. Esmeralda, en contra de su voluntad, es arrastrada por su esposo.
15. Plan detalle. Exterior. Día. Luz natural. Toma picado.
Rumplestiltskin aparece el tesoro y se lo entrega a Charlie a la vez que toma la mano de Esmeralda.
16. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Mientras Charlie busca algo que pueda servir como arma, Esmeralda le cuenta rápidamente a Rumplestiltskin el plan de su esposo y su idea de cambiar de plan y matar a su cónyuge.
17. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie regresa con un palo y se lo entrega a Esmeralda para matar al duende como lo habían convenido. Rumplestiltskin le recuerda al oído lo que van a hacer.
18. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Esmeralda golpea a Charlie en la cabeza, con el palo que él le acababa de entregar.
19. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma picado.
Charlie cae muerto y todo el oro se riega en el piso.
20. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Con Charlie muerto, Esmeralda y Rumplestiltskin se van de la mano, felices y con el oro.
Presentación del escenario. Hay un río, una pequeña cabaña de madera y
mucha vegetación.
2. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Rumplestiltskin (un duende) observa algo desde su escondite detrás de un
árbol.
3. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma picado.
Cámara subjetiva que revela lo que Rumplestiltskin observa. Es una mujer
(Esmeralda) que está lavando ropa a orillas del río.
4. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Esmeralda conversa con su esposo Charlie en el comedor de su casa,
mientras le sirve algo de beber.
5. Plano medio corto. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Charlie se despide de Esmeralda con un beso apasionado antes de irse a
trabajar.
6. Plano detalle. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie, sin zapatos, pasa el río para ir a trabajar.
7. Plano medio corto. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Después de haber recogido madera, Chalrie va caminando por el bosque y algo que ve lo sorprende.
8. Plano detalle. Exterior. Día. Luz artificial. Toma a nivel.
Sobre unos troncos hay joyas finísimas, hilos y monedas de oro.
9. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural y artificial. Toma a nivel.
Charlie suelta la madera que había conseguido para poder ver más de cerca
el oro.
10. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Cámara subjetiva desde el oro, Charlie dirige su mano hacia el tesoro que
acaba de encontrar, pero una mano lo detiene cuando ya está a punto de
obtenerlo.
11. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Rumplestiltskin le propone a Charlie que cambiar el oro y las joyas por su esposa Esmeralda.
12. Plano detalle. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie acepta el trato y lo sella con un apretón de manos.
13. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie le cuenta a su esposa la propuesta de Rumplestiltskin y el plan que tiene para quedarse con el oro, pues están quebrados. Esmeralda se niega a participar.
14. Plano general. Exterior. Día. Luz natural. Toma contrapicado.
Charlie arrastra a Esmeralda hasta donde Rumplestiltskin lo espera para hacer el intercambio. Esmeralda, en contra de su voluntad, es arrastrada por su esposo.
15. Plan detalle. Exterior. Día. Luz natural. Toma picado.
Rumplestiltskin aparece el tesoro y se lo entrega a Charlie a la vez que toma la mano de Esmeralda.
16. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Mientras Charlie busca algo que pueda servir como arma, Esmeralda le cuenta rápidamente a Rumplestiltskin el plan de su esposo y su idea de cambiar de plan y matar a su cónyuge.
17. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Charlie regresa con un palo y se lo entrega a Esmeralda para matar al duende como lo habían convenido. Rumplestiltskin le recuerda al oído lo que van a hacer.
18. Plano americano. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Esmeralda golpea a Charlie en la cabeza, con el palo que él le acababa de entregar.
19. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma picado.
Charlie cae muerto y todo el oro se riega en el piso.
20. Plano medio. Exterior. Día. Luz natural. Toma a nivel.
Con Charlie muerto, Esmeralda y Rumplestiltskin se van de la mano, felices y con el oro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)